George Vancouver fue Capitán de la Marina Real y fue quien descubrió el Pasaje Interior de Seattle a Alaska. Una parte importante de su misión, era hacer el mapa de la costa del Pacífico.

Y aunque era un cartógrafo experto y sabía cómo manejar su embarcación, él no estaba preparado para hacer todo el naming que le tocó.

Probablemente, George Vancouver

Porque en esos tiempos, hacer mapas significaba nombrar los lugares que iba descubriendo en su expedición. Lo más probable es que tampoco tuviera el criterio para saber si un nombre era bueno.

Una vez que entraron al Pasaje Interior, el capitán y su tripulación descubrieron una gran isla y, como se pueden imaginar, la nombró Isla de Vancouver.

Los nombres que hizo después tampoco fueron los más creativos:

  • Puget Sound, nombrado así por su Teniente Peter Puget.
  • Port Gardner, debe su nombre a su colega, el Vice Almirante Sir Alan Gardner.
  • Port Susan tiene el nombre de la esposa de Gardner, Sussana.
  • Mount St. Helens fue nombrado así por su amigo, el Barón St. Helens.
  • Mount Rainier debe su nombre a su amigo y colega, el Contralmirante Peter Rainier.
  • Mount Baker, nombrado así por James Baker, quien fue el primero en verlo.
  • Whidbey Island tiene el nombre del explorador Joseph Whidbey.
  • Vashon Island se llama así por su colega, el Capitán James Vashon.

Esta historia no se trata de señalar la falta de originalidad, sin embargo, apoyarse en lo tradicional al hacer un nombre, difícilmente hace que la marca destaque.

Lo más probable es que al nombrar un producto o negocio quieras que sea claro y reconocible. Y la mejor manera de crear claridad es usar una estrategia intencional porque, como hemos visto, la tradición no es realmente una estrategia; es tomar el camino fácil. Y este no es el mejor camino cuando un negocio está luchando por la atención de los consumidores.

El nombre es la primera arma en esa lucha. La gente lo va a leer y a olvidarlo… o va a tomarse un segundo para ver qué es. Lo único que se necesita para obtener ese segundo, es el nombre. Si el nombre es bueno, el diseño de empaque, el sitio web o un buen producto harán el resto.

Extraído y traducido de The Naming Book de Brad Flowers.

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