¿Qué es lo que hace que ciertas marcas nos inspiren?

Si estás tratando de adivinar: va más allá de las inversiones millonarias en publicidad y del buen manejo de la comunicación y el diseño.

En los tiempos en los que los consumidores tenían pocas opciones para escoger, sólo bastaba que un producto estuviera en el lugar correcto, en el momento preciso.

Podríamos decir que, en esta época que nos tocó vivir, hay una saturación de marcas y productos compitiendo en las mismas categorías; y que por esta razón, las empresas se han visto orilladas a añadir valor e innovación a sus marcas. Desde cosas tan sencillas como añadir nuevas presentaciones o sabores, hasta el extremo de desarrollar diseño y tecnología de punta para sorprender a los consumidores.

Pero me atrevo a pensar que detrás de las marcas que más nos inspiran, hay mucho más que una inversión millonaria para crear una experiencia llena de efectos especiales que hechice al consumidor.

Dándole su lugar al mercado

Primero, creo que es importante dejar atrás la idea de que los consumidores somos seres fácilmente manipulables que compramos cualquier cosa que brille bonito y esté en todas partes.

Todos elegimos al comprar. En los productos más básicos, la decisión es casi instantánea. Conforme el precio se eleva, la decisión de compra se vuelve mucho más pensada. Como sea, al final se trata de obtener una buena relación entre precio y valor.

En un producto que da poco valor, se espera un precio bajo. Pero incluso, algo tan sencillo como un taco de la calle, puede sentirse caro si no es lo suficientemente rico, porque comparamos la experiencia con lo que pagamos por él.

Más allá del valor de marca

Entonces sí, las marcas que más nos atraen son las que nos ofrecen valor, pero las marcas que nos inspiran van mucho más allá. Y estas son las marcas que tienen alma:

Marcas que tienen carisma y una historia que nos motiva; que quieren cambiar la forma de hacer las cosas y romper el status quo.

Marcas que van más allá de cumplir con una buena calidad y van tras la innovación, buscando nuevas soluciones que faciliten y simplifiquen nuestras vidas, o incluso, que permitan resolver alguno de los grandes problemas del mundo.

Marcas que le hablan derecho a sus consumidores y se interesan por ellos; que lejos de quedarse calladas, se pronuncian ante los problemas sociales y toman acciones para cambiar las cosas.

Marcas que quieren hacer más que aportar su granito de arena y están reinventando la forma de vender y presentar sus productos para cuidar el entorno y favorecer a la comunidad.

En pocas palabras, las marcas que tienen alma son aquellas que trabajan para dejar una huella en el mundo; marcas cuyo propósito va más allá de alcanzar la rentabilidad y ganar dinero.

La afinidad entre marca y mercado

El mercado ha cambiado. Los consumidores tienen el poder de la información en la palma de la mano. Una marca puede hablarles bonito o hacerse a la interesante, pero sólo necesitan investigar un poco para saber, si les están endulzando el oído, o les están diciendo las cosas como son.

Los consumidores siempre han tenido principios, ideales con los cuales se identifican. Y hoy nos está tocando vivir una era en la cual el mercado busca y prefiere marcas afines a su forma de pensar.

Por eso la gente está regresando a los mercados, buscando productos frescos y locales. Por eso las marcas de ropa de segunda mano han cobrado fuerza. Por eso hay marcas independientes que están en boca de todos.

La conexión entre marca y mercado es lo que permite que las empresas crezcan y perduren en el tiempo.

De la esencia al alma de la marca

Todas las marcas tienen una esencia, pero sólo algunas marcas tienen alma. Cuando la esencia conecta con sus consumidores, funciona y vende.

Pero cuando esa esencia se eleva, cuando la marca tiene alma, además de inspirar, consigue clientes y seguidores que se convierten en sus mejores promotores.

¿Quieres saber cómo funciona la esencia y el alma de las marcas?