1 año de independencia laboral

Hace un año, un 1º de noviembre, desperté libre y con una sonrisa. Después de 13 años trabajando en diferentes agencias, decidí empezar a trabajar por mi cuenta, a ser yo mi propia jefa.

Admito que, gracias a mi pesimismo, yo estaba preparada para una vida austera, para ganar menos a cambio de tener más tiempo para mí y mejor calidad de vida.

La verdad es que ser independiente ha superado por mucho mis expectativas. No fue necesario activar el plan pobre porque todo ha salido bastante bien. Este año ha estado lleno de cosas buenas y también de aprendizajes:

Darte tu tiempo es importante

Las primeras semanas me la pasé durmiendo. Me di cuenta de que traía un cansancio arrastrado desde mucho tiempo atrás. Después de eso, tuve mucha más energía. La idea de pensar que eres más productivo mientras más trabajas, es engañosa. Lo que no descansas hoy, el cuerpo te lo cobrará mañana.

Tu tiempo, el tiempo que dedicas a lo que amas y lo que te apasiona, te llena de energía.

Los horarios tienen una razón de ser

Y esto va junto con pegado al punto anterior. Tuve algunos meses cargados de mucho trabajo y pensaba que si adelantaba, trabajando los sábados o domingos, podría ganar más tiempo para los proyectos. ¿El resultado? El lunes me sentía cansada y sin ganas de trabajar.

Además, robas tiempo en el que tu familia y amigos están libres y no puedes disfrutarlos.

También es importante procurar horarios de oficina con los clientes y evitar reuniones o llamadas fuera de horario. Además de que es importante respetar tu tiempo personal, se trata de llevar un orden y una organización. Y ser más organizado beneficia a tus clientes, porque te hace una persona más productiva.

Los tiempos muertos son sumamente aprovechables

Este año tuve dos o tres meses cómodos, muchos meses en los que la agenda de trabajo estaba llena y, ocasionalmente, algunos días libres. Al principio los tomaba como tiempo de ocio, pero ahora trato de usarlos a mi favor.

Son días en los que puedo escribir, subir proyectos, leer… Ahorita, por ejemplo, estoy terminando un libro que me ayudó muchísimo a profundizar en el tema de personalidad de marca.

Puedes hacer cosas que no imaginabas

Ser formal, darte de alta, tener un contador, hacer facturas, pedir facturas, llevar un registro de tus gastos. Suena como vida adulta al extremo, pero es más fácil de lo que parece. Todo se aprende y se vuelve rutina.

También pensé que vender mis servicios me costaría más trabajo. La verdad es que no es tan diferente a lo que hacía antes. Escuchar al cliente, mostrar tu trabajo, hablar de lo que puedes hacer. Al final se trata de ser tú mismo.

Siempre hay trabajo

Creo que sólo estuve sin proyectos los 3 primeros días. De ahí en adelante, ha sido de trabajo continuo. Lo que me lleva al siguiente punto:

Tu trabajo habla por ti

Cada proyecto te lleva al siguiente. Además hubo gente que me ayudó, que me recomendó sin pedírselo. Y también colegas, agencias, productores que me invitaron a hacer equipo: ¡Gracias!

Estoy tremendamente agradecida con la gente que me ha buscado y confiado sus proyectos. Gente que conocía y también gente que no me conocía, con la que poco a poco hemos construido una relación de confianza.

La creatividad no necesita muros

Algunas personas me preguntan dónde trabajo. Yo soy feliz en mi casa. No me interesa tener unas súper oficinas porque no es mi idea tratar de impresionar. Lo que mis clientes pagan es el trabajo creativo, no las instalaciones.

Nos han vendido la idea de que la apariencia es súper importante, pero no es así. Creo que cada quien atrae a personas que piensan similar. Yo busco clientes que conecten conmigo, que quieran un trato personal y que sientan afinidad por mi trabajo. Y he tenido la fortuna de atraer a quienes lo valoran.

La colaboración nos hace más fuertes

Al principio cuando alguien me preguntaba si hacía un determinado servicio, yo decía: “No, yo soy creativa, yo hago esto y esto”. Al poco tiempo, me di cuenta de que no debía dar tantas explicaciones y abrirme más y decir “Sí”. La mayoría de los proyectos —y también los más interesantes— requieren de un equipo de trabajo.

Algunas personas me sugieren que contrate personal, pero le tengo mucha fe a la colaboración. Creo que da la pauta a trabajar con personas que tienen más experiencia, que tienen mayor compromiso y responsabilidad. Prefiero que parte del presupuesto se vaya a colaboradores, porque esto suma y mejora los proyectos.

Aunque me vendo a través de mi nombre y mi persona, creo que esta ha sido mi evolución más importante: cada vez soy menos freelance y cada vez soy más un co-lab creativo.

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Gracias a todos los que han sido parte de este primer año como Jess Torre. Estoy muy contenta.